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Desde su llegada el visitante se incorpora a las actividades
normales de cualquier día de campo en un establecimiento
patagónico dedicado plenamente a la producción de lana
merino. Si no hay caballos habrá que buscarlos y cerrar las
tranqueras para reunir ovejas, encerrarlas, revisarlas,
aprender a conocer las señales, la edad por la dentadura,
la calidad de la lana. Mientras alguien ayuda a traer leña
para asar un cordero en la cocina de esquiladores.Aprendiendo a tomar un mate al lado de la cocina de leña,
observamos cómo un gaucho esquila una oveja. Cuando
nuestro asado está crujiente vivimos la experiencia de cortar
del mismo asador y comer escuchando las anécdotas de los
paisanos del lugar. Luego de una sobremesa con vinos
argentinos, nada mejor que una caminata o un plácido
paseo a caballo. Los horarios y la duración son absolutamente modificables
en función de las necesidades de los visitantes. Es posible
incluso combinar estas actividades con la visita a reservas
de fauna del área de Península Valdés.
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